El palo de bastos y su historia

El palo de bastos representa el elemento del Fuego. El fuego se relaciona con la energía física, el entusiasmo, la acción, la vitalidad y el amor por los desafíos. Viajar (o deambular) y alcanzar metas son también cualidades asociadas a este elemento. En astrología, los signos de Fuego son Aries, Leo y Sagitario. La astrología, la quiromancia y la numerología están conectadas con el Tarot, y el aprendizaje estos temas pueden aumentar su comprensión del Tarot.

Si el palo de bastos tiene un lugar prominente en el diseño del Tarot, usted puede esperar que la persona para la que está leyendo (o el cliente) tenga un temperamento fogoso. Sería seguro relacionar un diseño de este tipo a desafíos, viajes y otros atributos del Fuego.

Las personas con una naturaleza fogosa necesitan saber que están vivas, y si logran este sentimiento a través de la excitación o del conflicto puede ser de poca importancia. El mero hecho de la euforia que pueden experimentar al dirigir toda su energía hacia un propósito particular supera con creces el sentimiento que obtienen de las actividades más pasivas. Para los tipos de bastos, tener un propósito es a menudo más importante que lograrlo.

Los tipos de bastos prosperan en la conquista en el amor y en los negocios, y pueden disfrutar del desafío más que de las recompensas. Cuando se alcanza un objetivo, buscan otro, un desafío más grande y complejo. Además son los tipos terrenales (como los Pentáculos) los que disfrutan más de las recompensas que de la búsqueda.

El fuego, por su propia naturaleza, salta hacia arriba, tanto para consumir como para expandirse. Representa optimismo, confianza y esperanza. Al igual que el fuego, los tipos de bastos se acercan a la vida con entusiasmo y acción, y son alimentados por desafíos, nuevos horizontes y conflictos. Sin acción, los tipos de bastos pueden volverse melancólicos. Porque la inacción y la profunda desesperación no son sentimientos que los tipos de bastos sienten de forma natural, además, a veces pueden ser intolerantes con las personas que experimentan estos estados.

Una típica comprensión de la vida desde la óptica de bastos podría ser:

Si lo oigo, lo olvido.
Si lo veo, lo recuerdo.
Si lo hago, lo entiendo.

Las bastos representan a aquellas personas que normalmente aprenden algo ha base de hacerlo, basándose en su experiencia y evitan la teoría siempre que es posible.

Historia del palo de Bastos

En la baraja del Tarot, las cuatro cartas de la Cohorte (Rey, Reina, Caballero y Paje) representan una unidad familiar: padre, madre y dos hijos (o un hijo y una hija, ya que el paje carece de una fuerte identidad de género). Estas cuatro cartas representan las cuatro aproximaciones a la lección del Fuego.

Cuando aún es niño, el Paje escucha con fascinación los cuentos de viaje, conquista, aventura y logros de su padre. Más tarde, cuando se ha convertido en el Caballero, su fascinación es  reemplazada con la necesidad de experimentar estas cosas de primera mano.

Ocasionalmente el Caballero se enfrenta con su padre, que intenta disciplinarlo, mientras que su madre trata de resolver sus disputas. Ella es consciente de que su hijo está actuando de una manera similar a su marido en su juventud, sin embargo, el Rey tiene dificultades para entender esto. El Caballero decide abandonar su casa porque se siente sofocado. Quiere viajar, experimentar el cambio y adquirir una experiencia directa de la vida.

El As, muestra su comprensión de que ya no puede quedarse en casa.

En el Dos, el Caballero mira hacia el futuro y sopesa sus alternativas. Aunque es cómodo quedarse en casa, es demasiado predecible y aburrido.

En el Tres, ha decidido un curso de acción y está esperando el momento adecuado para moverse. Podría estar buscando un lugar adecuado o diciéndole a la gente a su alrededor lo que quiere hacer y lo que está planeando.

En el Cuatro, el Caballero hace el movimiento y se instala en un nuevo ambiente hogareño. En esta carta se puede ver el disfrute; el período de ‘luna de miel’ suele ser una fase boyante. Se divierte compartiendo una casa con personas que son iguales a él. Es un alivio de sus recuerdos de su hogar.

En el Cinco, los problemas se desarrollan porque hay cinco personas con cinco opiniones diferentes sobre cómo se deben abordar los desafíos. Cada uno fue criado de manera diferente y están preparados para defender sus enfoques de la vida. A algunos se les permitió ser desordenados en casa, mientras que a otros se les ha enseñado a ser limpios y ordenados. Se avecinan situaciones de tensión.

En el Seis, el Caballero se recuerda a sí mismo que podría estar en casa con su familia, ya que la situación se está volviendo igual de rutinaria y aburrida. La tensión y las luchas de poder abundan. Hace buen uso de su propio poder personal para mudarse de nuevo. Esta vez organiza un entorno en el que se dirige a sí mismo y a los que le rodean hacia un objetivo común. Reuniendo a personas de ideas afines ha eliminado gran parte de la tensión y, tras haber asumido el reto del liderazgo, cada día se parece más a su padre.

En el Siete, el Caballero se encuentra por encima de las exigencias de la vida. Si bien mantenerse en la cima es estimulante, encuentra tiempo para recordarse a sí mismo que hay mayores desafíos que enfrentar y más importantes objetivos a alcanzar. Uno de ellos es su plan original de viajar. Así que ahora debe tener dos trabajos para poder ahorrar dinero. Es difícil, pero cree que valdrá la pena.

En el Ocho, el Caballero emprende un viaje y descubre el amor por la vida y una sensación de libertad que nunca antes había experimentado. Promete no dejar de viajar, y se pregunta por qué
cualquiera se quedaría en un solo lugar cuando hay todo el mundo para ver y disfrutar. ¿Por qué no se me informó de esto, y cómo puedo evitar que los demás se enteren?. Se siente  verdaderamente vivo, y todos los esfuerzos del Siete son ahora apreciados.

En el Nueve, el viaje se completa y descubre que necesita otro conflicto o desafío para alimentar su hambre de emoción. Clasificando sus fracasos y éxitos del pasado, se prepara para un nuevo y mayor desafío. Todavía mira hacia afuera en busca de conflictos o desafíos, sin ser consciente de que la fuente del conflicto se encuentra en su interior.

En el Diez, el Caballero encuentra su mayor desafío, siendo cargado con las cosas que dejó sin resolver. La lección para esta carta es la necesidad de organización, de delegación, planificación y resolución.

Cuando domina esta lección, domando o disciplinando el fuego interior, se convierte en el Rey de Bastos. En el Rey, se le muestra mirando hacia su próximo desafío, pero esperando a que su Reina se una a él para que puedan viajar juntos.

Ahora es consciente de que el viaje es más importante que el resultado, y que la Reina de bastos es exactamente la mujer para hacer que este viaje sea interesante y valga la pena.

Más tarde, será un héroe para su pequeño y se deleitará en el interés de los ojos de la inocente paje. Entonces se enfrentará con su hijo adolescente rebelde, al que no se le puede decir nada y exige experimentarlo todo por sí mismo. Ocasionalmente recordará que él también creyó una vez todas las cosas que su hijo cree en el presente, y los recuerdos de sus viajes volverán a tentarlo de nuevo.

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